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FLEBOLOGIA RESTAURATIVA
Un nuevo tratamiento para las várices

Tradicionalmente, las várices  se abordaron de una manera destructiva, eliminando las venas a través de cirugías o métodos esclerosantes. Pero hace pocos años el Dr. Gramajo Booth ideó una opción diferente, que alcanza mejores resultado y, además, repara las venas dañadas.


Son innumerables las personas que padecen várices y sin embargo los tratamientos disponibles para corregirlas resultan deficientes. Es por eso que el Doctor y flebólogo argentino Gramajo Booth se interesó en una nueva técnica nacida en Francia y adoptada por la Universidad de Génova en Italia, la cual, a través de una solución restaurativa, regresa las venas varicosas a su estado saludable. 

Formación de várices.

Una várice se produce cuando se debilita la pared de una vena. Cuando esto sucede, la sangre no circula a la velocidad adecuada, su presión aumenta y la pared se deteriora  aún más. Al mismo tiempo, el aumento de la presión  se transmite a las venas sanas, y se dispara una enfermedad progresiva. Varios factores pueden activar este proceso, entre ellos las hormonas femeninas, el envejecimiento, el sedentarismo, los antecedentes familiares y el permanecer demasiado tiempo de pie.
Si bien muchas personas relacionan las várices con un desperfecto estético, sus efectos pueden ser mucho más profundos. Algunos pacientes sienten dolores, al punto de no poder caminar, otros desarrollan sensibilidad o úlceras en la zona. Las várices se clasifican de 1 a 6. Según el estadio de la enfermedad, y se distinguen entre las que muestran un trastorno estético y aquellas en las cuales la función misma está alterada.
 
Grados de la enfermedad.

  1. “Las arañitas” o telangiectasias, que determinan la primera etapa de la enfermedad. Venas menores de 3 milímetros de diámetro.
  2. Venas varicosas o várices, las cuales pueden aparecer en cualquier parte de las piernas o muslos. Venas mayores de 3 milímetros de diámetro.
  3. El edema, que generalmente comienza a ser evidente hacia la tarde-noche, ya transcurridas varias horas de trabajo. También se presenta en climas calurosos o húmedos, y se localiza cerca de los tobillos.
  4. Los cambios de coloración. Se denomina lipodermatoesclerosis a la coloración de tono cobre o café que muestran algunos pacientes que han padecido la enfermedad durante más de 10 años.
  5. Las úlceras cicatrizadas, que requieren atención especializada de manera obligada.
  6. La úlcera activa o abierta. Es la forma más grave de la enfermedad y, aunque existe un tratamiento, el proceso es muy largo.

Tratamientos: esclerosantes, láseres y la solución restaurativa.
 
Como mencionamos anteriormente, las várices antes se anulaban a través de métodos quirúrgicos y esclerosantes, y en los últimos años, se sumaron los láseres a la lista de opciones. Según el Dr. Booth se ha elogiado demasiado al láser. Ha sido un avance magnífico en medicina para muchas especialidades, pero en flebología no es un buen procedimiento.  Por consiguiente el doctor, prefiere el uso de la solución restaurativa proveniente de Francia. La misma introduce una leve lesión que se sostiene durante unos minutos  en el interior del vaso y produce, por parte de la vena, una reacción de defensa que desencadena todo un proceso de reparación, el cual estimula la célula para que se multiplique, se divida y reconstruya nuevamente el tejido dañado.
 
Tradicionalmente, las várices  se abordaron de una manera destructiva, eliminando las venas a través de cirugías o métodos esclerosantes. Pero hace pocos años el Dr. Gramajo Booth ideó una opción diferente, que alcanza mejores resultado y, además, repara las venas dañadas.
Son innumerables las personas que padecen várices y sin embargo los tratamientos disponibles para corregirlas resultan deficientes. Es por eso que el Doctor y flebólogo argentino Gramajo Booth se interesó en una nueva técnica nacida en Francia y adoptada por la Universidad de Génova en Italia, la cual, através de una solución restaurativa, regresa las venas varicosas a su estado saludable. 
Las lesiones, en términos médicos generales, pueden ser leves y reversibles o más graves e irreversibles. Un ejemplo de las primeras son los raspones en la rodilla. En tales casos, la recuperación es total. Si por el contrario, la lesión es mas intensa, como puede ser una quemadura, también hay un proceso de reparación, pero con una cicatriz. Hay muerte y destrucción celular, y entonces perduran las huellas de la lesión. A partir de estas distinciones, el Dr. Booth define que, mientras la solución restaurativa produce una lesión reversible, los tratamientos esclerosantes promueven lesiones brutales desde el interior del vaso, con muerte celular, y desencadenan una reacción cicatrizante hidrópica, y es ahí en que las venas se convierten en cuerdas fibrosas.
 
La solución restaurativa y el Phlebomaster X-100

Según el Dr. Booth, la solución se aplica a través de agujas muy finas, con en equipo diseñado por el mismo, el Phlebomaster X-100. Este equipo fue concebido hace más de una década como una alternativa a las agujas convencionales, las cuales, como explica el doctor, no fueron pensadas originalmente para tratamientos flebológicos. En cambio, este aparato si se construyó para tales fines, y ahora sirve para administrar la solución restaurativa, compuesta de Acnisol en una base hidroglicérica tamponada. La misma es totalmente inocua, carece de contraindicaciones y puede suministrarse en grandes cantidades sin problemas. Por otro lado, y además de su efectividad contra las várices, es útil para atenuar las venas hinchadas de las manos.

Una vez empezado el tratamiento, la restauración de una vena pequeña requiere de 1 o 2 aplicaciones del producto, mientras que las más grandes necesitan de 2 a 4 aplicaciones. Generalmente los resultados se aprecian dentro de una semana, y en el mismo lapso se observa una rápida mejora de los síntomas, como la pesadez, el cansancio y el dolor. No obstante, lo más destacado de la solución, y la razón por la que supera en eficacia y durabilidad a los esclerosantes, es que consigue una solución de fondo al problema y no trata solamente el derrame. Trata todas las vénulas, que son el origen de los derrames, por lo cual se logra una durabilidad muchísimo mayor al uso de esclerosantes.

Es una técnica que repara los problemas actuales y sienta las bases para prevenir los del futuro.


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