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CÓMO PREVENIR, TRATAR Y ELIMINAR EL ACNÉ
Guía para quienes lo padecen.

Mucho se dice sobre esta afección que afecta a la mayoría de los jóvenes. Pero seguir ciertos consejos puede hacer que la condición permanezca o incluso empeore. En esta nota, las claves para despedirse definitivamente de los granitos.


A diferencia de lo que algunos creen, el acné no es consecuencia de una piel sucia. En cambio, está causado por la actividad excesiva de las glándulas sebáceas y por la acumulación de grasitud, células muertas de la piel y bacterias, lo que produce la inflamación de los poros. Las glándulas sebáceas son estimuladas por las hormonas, que se vuelven activas durante la pubertad, motivo por el cual los adolescentes son propensos a tener acné. Debido a que la tendencia al acné es en parte genética, si otras personas de la familia tuvieron (o tienen) esta condición, es probable que también se la padezca.

Si bien no hay una manera segura de prevenirlo, hay algunas medidas que pueden ayudar a reducir la cantidad y la gravedad de las erupciones. Una de ellas es lavar la piel, ya que ayuda a quitar el exceso de grasitud de la superficie y las células de la piel muertas que pueden bloquear los poros. Es importante hacerlo incluso inmediatamente después de hacer ejercicio, para evitar que el sudor bloquee los poros y empeore el acné. Si se trabaja en lugares donde hay alimentos grasosos o aceite, o si se transpira por el calor o el trabajo duro, es preciso lavarse la cara y otras áreas propensas al acné tan pronto como sea posible.

Además, si se usan productos para la piel como lociones o maquillaje, es importante que sean no comedogénicos o no acnegénicos, es decir, que no bloqueen los poros. En caso de que se emplee laca o gel modelador para el pelo, es mejor usar los que sean a base de agua y aplicarlos lo más lejos posible de la cara. Muchos productos para el cabello contienen aceites que pueden empeorar el acné.
 
Si las erupciones aparecen en zonas como el pecho o la espalda, se debe evitar la ropa ajustada, ya que puede rozar la piel y causar irritación.
 
Mitos sobre el acné.

Algunas de las cosas que se escuchan sobre el acné, como cuáles son sus causas y cómo lidiar con él, en realidad no son ciertas. Esta información falsa ha dado lugar a ciertos mitos.
 
Mito:
broncearse mejora la piel. 
Realidad: a pesar de que un bronceado puede enmascarar temporalmente el acné, el sol puede ocasionar sequedad e irritación en la piel, lo que genera brotes sucesivos de acné en el futuro. De hecho, no hay relación entre la exposición al sol y la prevención del acné, mientras que los rayos solares pueden causar envejecimiento prematuro y cáncer de piel. Es por eso que en cada exposición al sol hay que proteger la piel con un producto con factor de protección solar (SPF) mínimo de 15 y que especifique en su etiqueta que no bloquea los poros de la piel (es decir, que es no comedogénico o no acnegénico).
 
Mito:
cuanto más se lave la cara, menos acné se tendrá.
Realidad: aunque lavarse la cara ayuda a remover impurezas como el polvo y el aceite, lavarse en exceso puede resecar e irritar, lo que genera más brotes de acné. Es conveniente evitar frotar la piel del rostro, ya que esto también puede irritar. Como regla general, hay que lavarse la cara dos veces al día con agua y un jabón suave ejerciendo un movimiento circular, y secarla ligeramente al final.
 
Mito:
extraer un granito de acné hará que desaparezca.
Realidad: extraer el acné puede hacer parecer que desapareció temporalmente pero, por el contrario, puede hacer que permanezca por más tiempo. Cuando se aprietan y extraen los granitos, se pueden estar presionando aún más profundamente las bacterias dentro de la piel, lo que produce hinchazón e irritación, y en ocasiones deja cicatrices rojas o marrones. Algunas veces, estas marcas pueden tardar meses en desaparecer, y las cicatrices verdaderas (cuando realmente se ha presionado profundamente sobre la piel) son permanentes.
 
Mito: 
si se quiere una piel sin problemas, no hay que usar maquillaje.
Realidad: mientras se elijan cosméticos que no bloqueen los poros de la piel, no se debería sufrir de acné. De hecho, algunas bases de maquillaje contienen ácido salicílico o peróxido de benzoilo, que ayudan a prevenir esta afección. Se puede incluso utilizar una crema del color de la piel que contenga peróxido de benzoilo, la cual disimula la apariencia del acné y ayuda a mejorar esta condición. 
Si se ha sufrido de acné moderado o severo, es preciso consultar a un médico o dermatólogo para que aconseje sobre los cosméticos que se deben utilizar. Es posible que recomienden evitar todo tipo de cosméticos, o bien que indiquen el uso de determinadas marcas y no otras a fin de que el acné no empeore.
 
Si los productos que se usan especifican en su etiqueta que no ocasionan acné o no bloquean los poros de la piel (no comedogénico o no acnegénico), pero se observa que están irritando la piel o causando más brotes de acné, hay que dejar de utilizarlos y consultar con un médico.
 
Tipos de acné.

Así como no todos los jóvenes son iguales, tampoco los casos de acné lo son. Esta condición de la piel puede clasificarse según su gravedad en las siguientes categorías:

Acné leve: consiste en puntos blancos o espinillas que a la mayoría de las personas les salen eventualmente.

Acné moderadamente serio: incluye pápulas (granos rojos e inflamados) y pústulas (granos rojos con centros blancos).

Acné serio: causa la aparición de nódulos (quistes o bultos dolorosos llenos de pus) debajo de la piel.

Qué hacer con las marcas.

El acné serio es el que deja las marcas más visibles en la piel, especialmente si se observan nódulos, y debe ser tratado lo más pronto posible. El cosmiatra o dermatólogo(a) evaluarán la condición y probablemente prescribirán alguna combinación de cremas o geles tópicos. El médico también puede recetar anticonceptivos orales para algunas adolescentes que tienen este problema (en algunos casos las hormonas de estas píldoras pueden ayudar a controlarlo), antibióticos u otro medicamento que, si el acné es serio, puede ser la isotretinoína.

En algunos casos, los productos de venta libre son suficientes para que el acné desaparezca. Sin embargo, hay que tomarse tiempo para encontrar el mejor producto: es posible que algunos no funcionen y otros podrían causar irritación. Los de venta libre tienen distintas intensidades. El principio activo más popular y efectivo es el peróxido de benzoilo, pero el ácido salicílico también puede ayudar a secar los granos.

En otros casos, los productos de venta libre no funcionan, por lo que conviene consultar a un cosmiatra o dermatólogo para que indique el tratamiento adecuado. Puede resultar incómodo o vergonzoso hablar con otra persona acerca del acné, pero estos especialistas están capacitados para ayudar a que la piel luzca lo mejor posible lo antes posible.

Si se tiene gran cantidad de marcas por brotes previos de acné, se puede recurrir a diversos tratamientos. El más nuevo es el de regeneración de la superficie con láser, que se puede llevar a cabo en el consultorio del médico o del dermatólogo. Otro método más tradicional es la dermoabrasión, para desgastar la superficie de la piel. A medida que esta se recupera, una nueva capa más pareja reemplaza a la piel escoriada. Eso sí: con este tratamiento, la recuperación de la superficie tratada podría demorar un poco más. En cualquiera de los dos casos, la piel se pone roja y puede permanecer así por varios meses. Sólo es posible adoptar estos métodos si no se tiene un caso activo de acné en el momento del tratamiento.

Según la seriedad de las marcas, el cosmiatra o dermatólogo también puede sugerir un peeling químico más leve, radiofrecuencia o crioterapia, entre otros métodos, que también tienen lugar en el consultorio.

Lo que está especialmente contraindicado para combatir las marcas es cargar el rostro con máscaras o lociones finas: esto no ayuda y podría irritar más la piel y hacer que las cicatrices se noten aún más.

Si después de haberse tenido un grano grande, aparece una marca roja o marrón en la cara, no hay que asustarse: desaparecerá con el tiempo, igual que las cicatrices que se forman con las caídas de la infancia. Sin embargo, puede tomar algunos meses, así que lo mejor es evitarlas y, para ello, hay que resistir la tentación de apretar o reventar los granos.

La piel también puede beneficiarse de una alimentación nutritiva, que incorpore vitaminas y minerales. No obstante, hay que tener cuidado de no obsesionarse sobre lo que se come o sobre la frecuencia con que se lava la cara para controlar el acné.


Si desea contactar al profesional, para realizar consultas y profundizar sobre lo expuesto en la nota, envíenos su correo a: info@conceptoestetico.com.ar

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