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Tatuajes que no dejan huella
Eliminación con láser

Las cicatrices que dejaba la remoción de tatuajes y manchas ya es cosa del pasado: el láser Helios II combina avances científicos y tecnológicos para actuar sobre el pigmento a remover, sin causar daño en el tejido circundante.

Los láser Nd:YAG Q-switched representaron el gran avance tecnológico para el tratamiento de manchas y tatuajes. El mayor desarrollo científico en la materia lo llevó adelante el profesor coreano Hong Chu, quien desarrolló y patentó un sistema difractivo que transforma la energía emitida por el láser en 81 micropuntos de energía estables y uniformes. Este sistema recibió el nombre de Helios, por el dios Sol.

Helios II es un sistema láser que actúa específicamente sobre el pigmento a remover. A diferencia de métodos anteriores de tratamiento con láser, que dejan cicatrices en la zona tratada y requieren algunos días y hasta semanas de reposo post-tratamiento, Helios II evita todo riesgo de daño epidérmico, ya que no produce edemas, cicatrices ni perjuicio alguno en las capas exteriores de la piel. En suma, ahorra molestias y no exige que la persona tratada interrumpa su actividad social o laboral.

La eliminación de tatuajes antes del láser

La evolución en tecnología láser permite hoy en día borrar tatuajes sin producir daño en la superficie de la piel, pero no siempre fue así. Todos los especialistas en estas técnicas han usado tiempo atrás luz pulsada intensa, o láser de dióxido de carbono, cuyo mecanismo de acción es similar a la lija o a la abrasión: sacar capa por capa de la piel hasta llegar a pigmento, lo cual puede dejar cicatrices en el lugar del tratamiento.

En la actualidad, la remoción quirúrgica de tatuajes se sigue efectuando, porque no todos los médicos conocen los adelantos científicos o tecnológicos en otras áreas que no son de su especialidad. La eliminación quirúrgica deja cicatrices que generalmente se transforman en anchas o hipertróficas, porque la superficie que hay que resecar es excesivamente grande.

Por tal motivo, en algunas ocasiones se recurre a la expansión del tejido antes de realizar el corte y la resección quirúrgica. Con este método, se inserta un “globo” y se infla bajo la piel para estirar lentamente la misma. A continuación, se corta el tatuaje y las pieles superficiales recientemente estiradas son colocadas en su lugar. Este es un método popular para quitar tatuajes pequeños y deja sólo una pequeña cicatriz linear.

Otro método que se sigue usando actualmente es la abrasión: se utiliza lija o sal gruesa para producir el desgaste de la piel hasta llegar al pigmento, lo que genera una costra que, cuando se cae, se lleva en algunos casos el pigmento. Como el daño al tejido es significativo, se producen cicatrices y áreas con tejido anormal, a veces hipopigmentada o hiperpigmentada.

Otros procedimientos son el daño del tejido tatuado por medios químicos, como cloro o ácidos, así como el uso de elementos calóricos de todo tipo. En cualquiera de estos casos, el paciente suele sufrir de dolor intenso, y el riesgo de infecciones es alto, por lo que se debe mantener la zona extremadamente limpia.

La tecnología de Helios II

Este nuevo sistema se basa en un láser de neodimio (Nd Yag) cuya longitud de onda ajustable permite que el especialista seleccione la coloración del pigmento a tratar. El médico entrenado en esta técnica maneja el dispositivo manual, ajusta los valores de onda que necesita y mantiene el control del procedimiento.

El láser actúa sólo sobre ese cromóforo, y su energía divide esos depósitos de pigmento (manchas solares, melasmas, pecas, tatuajes) en miles de fragmentos que luego serán reabsorbidos por tejidos vecinos o por la capa córnea que se renueva constantemente. El efecto final se apreciará luego de varios días, ya que los depósitos de pigmento oscuro que han sido desintegrados por el láser serán reabsorbidos por la piel o eliminados como células muertas.

Lo revolucionario de este sistema es su exclusivo mecanismo Q-switched, que divide el pulso en un tren de pulsos extremadamente rápidos que evitan que la piel aledaña sea afectada por la energía del láser, del mismo modo que se puede pasar la mano por sobre la llama sin quemarse si se lo hace muy rápidamente. El resultado no presenta edemas ni cicatrices, por lo que no se requiere período de recuperación: la persona puede reintegrarse inmediatamente a todas sus actividades después del tratamiento.

La cantidad de sesiones que se requieren para un resultado completo varían de acuerdo con el tatuaje, pero a partir de la primera sesión ya es posible notar cambios.

Todo depende del color

La tonalidad del diseño que se desea borrar incide en el tipo de frecuencia láser que se usa en el tratamiento. Los tatuajes de color azul oscuro o negro responden mejor al tratamiento láser. Los pigmentos amarillo, rojo y verde, que eran difíciles de remover, hoy en día se pueden retirar con equipos como, por ejemplo, el Helios, sin producir daño en la piel circundante.

Sin embargo, el tratamiento de tatuajes blancos y color carne debe ser evitado  porque estos pueden cambiar a un color más oscuro, negro o gris inmediatamente después del tratamiento con láser Q-switched, resultado imposible de eliminar.
Cuando los tatuajes muestran varios colores, especialmente negro, rojo o verde, pueden emplearse diferentes longitudes de onda láser durante una sola visita, de forma de maximizar el grado de mejoría. En estas situaciones, el borde negro del tatuaje suele tratarse primero con luz infrarroja del láser Nd:Yag de 1064nm. A continuación, se utiliza la luz verde del láser Nd: Yag de doble frecuencia de 532nm para trabajar sólo sobre las porciones rojas del tatuaje.

No dejar más marcas

Está estadísticamente demostrado que el 90 por ciento de las personas que se hicieron un tatuaje en algún momento de sus vidas quieren eliminarlo. En ese sentido, a toda persona que quiera borrarse un tatuaje le preocupa que dicha eliminación no deje otro estigma o marca.

El Helios II cumple con esa expectativa, al remover el tatuaje sin producir daño de la piel. Uno de los institutos donde se emplea este sistema es el Centro Médico Hoogstra, designado por la firma Laseroptek y Giustra Medical como el centro de formación y capacitación para futuros médicos que quieran utilizar esta tecnología.

Cuidados previos

Para eliminar un tatuaje no se requiere preparación ni análisis previos. Tampoco es necesario que sea invierno: cualquier época del año resulta adecuada para comenzar el tratamiento.

No debe existir infección en la piel que se va a tratar. En ese sentido, el paciente tiene que informar al médico tratante si se realizó el tatuaje sobre una cicatriz previa, hecho que sucede muy frecuentemente.

Dado que la eliminación de un tatuaje suele ser molesta, conviene consultar en el centro en el que va a recibirse el tratamiento si cuentan con un enfriador de piel criógeno, que ayuda a que el procedimiento sea más confortable.

Cuidados posteriores

El Laser Helios II no produce daño en la piel por lo que, aunque en algunos casos se indique el uso de alguna crema con antibióticos y corticoides suaves durante dos días, en la mayoría de los pacientes se prescribe únicamente el uso de cremas humectantes. El tratamiento puede repetirse cada 15 o 20 días.

Si desea contactar al profesional, para realizar consultas y profundizar sobre lo expuesto en la nota, envíenos su correo a: info@conceptoestetico.com.ar

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